martes, 29 de mayo de 2007
sábado, 26 de mayo de 2007
Macjob
En su primera novela, "Lo peor de todo", Ray Loriga describe, en el capítulo inicial, el patético ambiente laboral de una hamburguesería. Asímismo, Douglas Coupland, en "Generación X", acuñó el término "macjob" (en alusión a la cadena 'MacDonald's) para referirse a los trabajos basura de la era 'grunge', sus horarios esclavos y sus sueldos míseros.
De eso va ahora la cosa: trabajos basura, desempleos basura.
Y cuando el milagro de la contratación se produce (sea donde buenamente sea) es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen.
Aun así, chaval, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un piso, date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis.
Flexibilidad laboral, lo llaman. Rediós. Cuánto eufemismo y cuanta mierda.
De eso va ahora la cosa: trabajos basura, desempleos basura.
Y cuando el milagro de la contratación se produce (sea donde buenamente sea) es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen.
Aun así, chaval, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un piso, date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis.
Flexibilidad laboral, lo llaman. Rediós. Cuánto eufemismo y cuanta mierda.
viernes, 25 de mayo de 2007
Friki y demasiado friki...
Ahora que los frikis estamos más integrados, que casi todo el mundo sabe quien es Tolkien y que las películas de superheroes tienen recaudaciones millonarias parece que ya no formamos aquel reducido grupo de locos subculturales potencialmente peligrosos. ¿no?. Eso parece, ahora puedes estar tranquilamente hablando (con pasión, como siempre hablamos nosotros de esas cosas) de, por ejemplo, porqué un klingon no puede reproducirse con una romulana; o quien vencería en un asalto entre lobo y lobezno; sin que nadie se extrañe y llame a la policía... En fin, que salimos de la clandestinidad y nos hemos incorporado a algo más cercano a la "realidad cultural oficial". Y eso es bueno, siempre hay gente dispuesta a llevarlo más allá, a demostrar que es más friki que nadie... A pasarse cuatro pueblos y no frenar...
Que conste que Eurovisión me la trae muy al pairo, desde siempre, hubiese o no hubiese OT's por medio, me parece un espectáculo trasnochado, triste, esperpéntico y muchas cosas más. Pero de ahí a intentar que algo asi nos represente en el festival, va un trozo largo , asi, es imposible que los frikis sean tomados en serio. Aunque tampoco lo queremos, ¿o si?
Por cierto, hoy es el día de nuestro orgullo. friki una vez, friki siempre (aunque la edad disimule los sintomas)
Que conste que Eurovisión me la trae muy al pairo, desde siempre, hubiese o no hubiese OT's por medio, me parece un espectáculo trasnochado, triste, esperpéntico y muchas cosas más. Pero de ahí a intentar que algo asi nos represente en el festival, va un trozo largo , asi, es imposible que los frikis sean tomados en serio. Aunque tampoco lo queremos, ¿o si?
Por cierto, hoy es el día de nuestro orgullo. friki una vez, friki siempre (aunque la edad disimule los sintomas)
jueves, 24 de mayo de 2007
Escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo...
Las cosas caen por su propio peso, el tiempo no pasa en vano, hasta las mas tontas ven la tele, y la milonga, poquito a poco, empieza a irse a tomar por el saco.
Y aquí estamos, en tierra de nadie, conscientes, las más despiertas, de que el cambio social ha ido más rápido que nuestro cambio biológico y nuestra propia mentalidad. Y así, aun siendo educadas para ser santas madres y ejemplares amas de casa, nos vemos forzadas a pelear también en un mundo de hombres, a hacer vida laboral de tú a tú, pero sin poder renunciar todavía, porque no nos dejan o porque no queremos, al tradicional rol (o maldición, según se mire) de mujeres responsables de que el nido esté reluciente y los polluelos siempre limpios, sanos y cebaditos. La vieja y eterna trampa. A ver por qué, si no, las únicas mujeres trabajadoras que no están desquiciadas, o no van por la vida con un cuchillo entre los dientes buscando a quien capar, son las que no tienen hijos, las que se libraron al fin de ellos, o las que cuentan con una madre o una suegra que se haga cargo.
Es imposible estar en misa y repicando; y mucho menos con maridos que creen compartir tareas domésticas porque quitan la mesa, lavan los platos por la noche y compran el pan sábados y domingos. O sea, modernos y enrollados que te rilas.
Así que, que nadie se extrañe de que las erizas andemos erizadas. En el mundo actual sólo hay algo peor que la cabronada de ser mujer: ser mujer lúcida, consciente de la cabronada que supone ser mujer.
Y aquí estamos, en tierra de nadie, conscientes, las más despiertas, de que el cambio social ha ido más rápido que nuestro cambio biológico y nuestra propia mentalidad. Y así, aun siendo educadas para ser santas madres y ejemplares amas de casa, nos vemos forzadas a pelear también en un mundo de hombres, a hacer vida laboral de tú a tú, pero sin poder renunciar todavía, porque no nos dejan o porque no queremos, al tradicional rol (o maldición, según se mire) de mujeres responsables de que el nido esté reluciente y los polluelos siempre limpios, sanos y cebaditos. La vieja y eterna trampa. A ver por qué, si no, las únicas mujeres trabajadoras que no están desquiciadas, o no van por la vida con un cuchillo entre los dientes buscando a quien capar, son las que no tienen hijos, las que se libraron al fin de ellos, o las que cuentan con una madre o una suegra que se haga cargo.
Es imposible estar en misa y repicando; y mucho menos con maridos que creen compartir tareas domésticas porque quitan la mesa, lavan los platos por la noche y compran el pan sábados y domingos. O sea, modernos y enrollados que te rilas.
Así que, que nadie se extrañe de que las erizas andemos erizadas. En el mundo actual sólo hay algo peor que la cabronada de ser mujer: ser mujer lúcida, consciente de la cabronada que supone ser mujer.
miércoles, 23 de mayo de 2007
Hubo un tiempo...
Todo necesitamos unos brazos a los que volver, un lugar seguro en medio de la tormenta...
Estés donde estés...siempre!
Estés donde estés...siempre!
sábado, 19 de mayo de 2007
jueves, 17 de mayo de 2007
04:45 - 15 de Agosto de 1996
Me dijeron hace unos días que habías vuelto...
Parece mentira la capacidad de supervivencia y egoísmo del ser humano. Cómo nos convencemos a nosotros mismos de que la mala suerte, el destino, etcétera, tuvieron la culpa. Al final siempre resultamos asquerosamente inocentes. De todo. Y quién te ha visto y quién te ve. Quién reconocería ahora en ti al lloroso mierdecilla que se justificaba ante la Guardia Civil, desolado, frente al cuerpo tirado en el suelo aquella madrugada. Pasa el tiempo, y nos justificamos, y si los dolores propios terminan diluyéndose en el recuerdo, para qué decir de los dolores ajenos.
Si la gentuza de tu calaña fuera al talego cada vez que despacha a alguien, las cárceles iban a parecer el camarote de los hermanos Marx. No hay más que veros pasar al volante, inconscientes, letales, a toda leche, creyéndoos inmortales. Seguros, como fue tu caso, de que si alguien palma, será otro.
Por eso te escribo, sabiendo que alguien te hablará del blog, sólo para decirte que ojalá revientes. Cabrón.
Parece mentira la capacidad de supervivencia y egoísmo del ser humano. Cómo nos convencemos a nosotros mismos de que la mala suerte, el destino, etcétera, tuvieron la culpa. Al final siempre resultamos asquerosamente inocentes. De todo. Y quién te ha visto y quién te ve. Quién reconocería ahora en ti al lloroso mierdecilla que se justificaba ante la Guardia Civil, desolado, frente al cuerpo tirado en el suelo aquella madrugada. Pasa el tiempo, y nos justificamos, y si los dolores propios terminan diluyéndose en el recuerdo, para qué decir de los dolores ajenos.
Si la gentuza de tu calaña fuera al talego cada vez que despacha a alguien, las cárceles iban a parecer el camarote de los hermanos Marx. No hay más que veros pasar al volante, inconscientes, letales, a toda leche, creyéndoos inmortales. Seguros, como fue tu caso, de que si alguien palma, será otro.
Por eso te escribo, sabiendo que alguien te hablará del blog, sólo para decirte que ojalá revientes. Cabrón.
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